
Wilmer Fabián Carreño Barón es un jovencito de 13 años de edad, es el segundo de cuatro hermanos, proviene de una familia humilde pero trabajadora. Desde pequeño , por la enseñanza de sus padres, ha tenido muy claro que para obtener logros en la vida hay que luchar y trabajar por ellos, que nada es imposible si las cosas las hace de corazón y, lo más importante, que ningún sueño, por más imposible que parezca, es irrealizable.
A los siete años, Wilmer Fabián, luego de salir del colegio, se iba todas las tardes a ayudar a un vecino que tiene un negocio de cabalgatas turísticas;, en ese entonces lo hacía porque soñaba con ser un excelente jinete y estar cerca de una de las cosas que más lo apasionan: los caballos. Poco a poco se dio cuenta que ese oficio era lo suyo por lo que decidió pedirle trabajo al encargado del negocio, Jorge Plazas.
Wilmer tenía muy claro lo que quería hacer y a sus ocho años empezó a trabajar, supo que era un buen comienzo para realizar el primero de sus sueños: tener caballos de paso fino para exhibirlos en ferias. Desde ese entonces está ahorrando para ese sueño, "así me toque ahorrar hasta los treinta, voy a tener mis propios caballos", afirmó el joven con su voz de niño dulce.
Para conseguir clientes, se pasea en su bicicleta por las cálidas y soleadas tardes, de la plaza central de Villa de Leyva. Es asesor y guía en las cabalgatas, ofrece diferentes clases de rutas, haciendo especialmente énfasis en las que duran varias horas ya que estos recorridos le dejan mayores ganancias. Ha conocido turistas de diferentes lugares del país y, del mundo, de los más significativos para él aún guarda recuerdos muy gratos que hacen que sus ojos brillen y se dibuje una sonrisa en su rostro cuando los menciona.
En su tiempo libre se dedica a su otra gran pasión que es el de diseñar carros, sueña algún día con llegar hacer bosquejos como el protagonista del reconocido programa de Discovery channel "OverHaulin", mientras tanto en el colegio es pionero en hacer diseños exclusivos para sus compañeritos.
En el pueblo, todos lo conocen, y como dice Carmen Díaz de Quintero, dueña de un centro de relajación reconocido en Villa de Leyva "en un pueblo sabemos quién es quién, Wilmer es una persona muy carismática, noble, servicial, respetuosa y sobre todo muy buen amigo, aquí en el pueblo lo queremos mucho".
Sueña con ir a la capital, como lo hicieron sus primas, a estudiar arquitectura, construir enormes edificios y tener reconocimiento por ello. Wilmer es una fábrica de sueños que hasta ahora comienza a trabajar, es un joven lleno de ilusiones y esperanzas que día a día se esfuerza por salir adelante y llegar a ser alguien en la vida.
